Mario Alonso Puig, experto en crecimiento personal: "Los animales, tras un proceso de duelo, pasan página; el ser humano, por el tipo de mente que tiene, es más fácil que quede atascado"
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La emotiva carta de un oyente de 'Herrera en COPE', leída por Curro Suárez, ha servido como punto de partida para una profunda reflexión sobre el apego. En su sección 'Reflexionando con Mario Alonso Puig', el presentador Alberto Herrera y el reconocido médico y experto en crecimiento personal han analizado por qué somos capaces de cogerle tanto cariño a un objeto, como el coche del que se despedía el oyente.
El doctor Mario Alonso Puig ha explicado que este sentimiento es “absolutamente humano, normal y lógico”. Señaló que el apego no es solo hacia el objeto en sí, sino que este está conectado con la historia de vida de la persona y su familia. Por ello, es un error creer que porque el objeto desaparezca, la experiencia también se va, ya que “la experiencia queda en el recuerdo, la experiencia queda en esa maravillosa memoria que podemos revisar cada vez que queramos”.
Según Puig, no hay que luchar contra la emoción, sino abrazarla y aceptarla, incluso si no es agradable. “Nuestra vida no sería igual sin momentos de tristeza, sin momentos de pérdida”, ha afirmado, porque nos ayudan a apreciar la alegría. En este punto, Alberto Herrera compartió una experiencia personal sobre una camiseta del Betis perdida que aún recuerda con cariño en momentos importantes, demostrando que la huella del objeto persiste en la memoria.
Para evitar el estancamiento, el experto propone “convertir lo que parecen problemas en proyectos de vida”. Se trata de entender que, aunque un objeto como un coche haya sido clave, la experiencia puede vivir sin su presencia física.
A raíz de una pregunta de Herrera sobre la fijación de los animales con ciertos objetos, Mario Alonso Puig ha expuesto una de las claves del comportamiento humano. Ha explicado que los animales, como los chimpancés, también sienten dolor y atraviesan un proceso de duelo ante una pérdida. Sin embargo, la gran diferencia es que, pasado ese proceso, consiguen “pasar página” y superar el dolor.
En cambio, el ser humano tiene una mente que facilita el quedarse estancado. Puig lo resume de forma contundente: “Los animales, tras un proceso de duelo, pasan página; el ser humano, por el tipo de mente que tiene, es más fácil que quede atascado”. Este estancamiento puede manifestarse en la tristeza, el miedo a no encontrar algo igual o la ira por haber tenido que desprenderse del objeto.
El colaborador de 'Herrera en COPE' ha señalado que esta dificultad para “dejarlo ir” está anclada en creencias limitantes que hemos escuchado desde pequeños, como “más vale malo conocido, qué bueno por conocer”. Estas ideas, según Puig, se activan desde el inconsciente y nos impiden soltar relaciones o trabajos que nos causan disgustos. “Es muy importante soltar si uno quiere volar”, ha sentenciado, usando la metáfora de un globo aerostático que necesita soltar lastre para poder elevarse y alcanzar nuevos destinos.
Finalmente, se ha abordado la diferencia entre la nostalgia y la melancolía. Mientras la nostalgia es un recuerdo agridulce y bello de una época pasada, la melancolía implica “quedar atrapado allí, pensar que ya no puede haber una una época igual de bonita”. Para el experto, esto se debe a una falta de pasión, fe y esperanza en que algo extraordinario e inesperado puede suceder.
Como mensaje final para Miguel, el oyente de 58 años que inspiró la reflexión, Puig ha concluido que, aunque el coche ya no esté físicamente, “lo más importante, la huella, está”. Su historia y su recuerdo ya forman parte de él, y ese legado es lo que realmente perdura, al igual que la huella de Sócrates persiste 25 siglos después de su muerte.




